El día en que voló el chalet de Alcanar

Ha surgido una especie de nuevo microgénero literario: el hilo de Twitter. El autor enlaza una serie de tuits con la intención de desarrollar una hipótesis o de esbozar un relato. A veces se busca desgranar una crónica periodística; en otros casos se trata de crear un pequeño relato de misterio o hacer lo posible para que el lector llegue hasta el final de los tuits enlazados. Algunos de estos hilos se vuelven virales.

A continuación podéis leer una de estas piezas, redactada por un periodista profesional, Carles Enric López, y que combina parte de su investigación periodística con un relato que incluye elementos de intriga, una conclusión y, como suele ser habitual en el género de espionaje, una crítica política.

Es muy habitual que las digresiones de tono conspirativo se centren en desvelar sofisticados objetivos políticos sin tener en cuenta las realidades de la logística operativa o los medios técnicos. Tampoco es su fuerte la explicación o justificación de las causas directas del operativo, sobre todo si son ajenas a la lógica social del país en el que se comete el atentado. En el “relato Twitter” que sigue a continuación, la inclusión de esos elementos son precisamente los que confieren más verosimilitud a la explicación.

A fin de facilitar su lectura y analizar la lógica del relato, aquí hemos compactado los diversos tuits en párrafos convencionales, y se han añadido algunos links con intención documental. Pero se ha respetado escrupulosamente la redacción original del autor.

Cabe añadir que la reproducción del texto no implica que Desierto de espejos comparta las valoraciones polìticas o la hipótesis del autor.

Carles Enric López @carlesenric

19 de agosto, 2019

15 h. aprox.

Atentados Barcelona. Ahora pasan dos años de los momentos más complicados de esos días: las decisiones. Hoy podemos avanzar alguna historia. Esperamos en menos de dos meses poder escribir el puzzle completo. Es mas complejo, aunque al mismo tiempo más simple, de lo que creen. No esperen grandes conspiraciones. Tampoco teorías llenas de alucinaciones. Simplemente datos, errores, aunque sobre todo movimientos para tapar situaciones, que en esos momentos, parecían difíciles de explicar. Hay más historias que se quisieron tapar que historias de mala fe. Algunos pensaron que su Cataluña no estaba preparada para escuchar ciertas historias.

La realidad se centra en cuatro momentos claves: la financiación de los movimientos radicales en Cataluña. La explosión “accidental” de la casa de Alcanar. Las reacciones personales de los terroristas ante su falta de información. La operación para cerrar cualquier vínculo entre el atentado y las acciones previas de exaltación del yihadismo en Cataluña.

El resto, por desgracia, son consecuencias, en muchos casos sobrevenidas, que simplemente no fueron bien gestionadas. Y en ese punto, al menos yo, entiendo que las tensiones operativas puedan llevar a tomar malas decisiones. Son momentos difíciles, y no por justificar a nadie – empezando por los Mossos o CNI – es muy complicado acertar. A caballo pasado todo se ve diferente.

Vamos a avanzar las líneas claves en un pequeño resumen. No hace falta decir que la matriz principal está bien documentada. Otra cosa son los pequeños detalles del puzle. A diferencia de algunos medios, no hace falta citarlos, aquí sí que estos datos son fruto de muchos meses. Y quienes lo saben, grupo reducido, sabe de las dificultades del análisis.

Hemos sumado muchos retazos, muchas líneas inconexas. Y al final si hay algo claro es que los atentados NO son UNA CONSPIRACIÓN.

Eso sí, son el resultado de una gestión de ideas basadas en el supremacismo, el odio visceral y la ignorancia de una clase política, la catalana, sumada a la ambición de ciertos elementos no adscritos ‘oficialmente’ a ningún gobierno con un interés claro en desestabilizar España.

Desde hace años cierta parte de los servicios secretos de Marruecos se dedican a financiar personajes para buscar la desestabilización de España. En ese cometido cierta parte de la clase política, independentista, ha sido siempre su aliado natural. Esa alianza extraña reforzada con la presencia del líder de ERC A. Colom en Marruecos durante muchos años tenia como fin desnaturalizar la emigración de castellano hablantes de America. Ya en el lejano 2007 la Comunidad marroquí era la más presente en Cataluña. Superando los 150.000 personas legales. Doblando en porcentaje su presencia en cualquier otra comunidad. Esa presencia fue financiada por el Gobierno marroquí, nunca oficialmente, y vista con buenos ojos por cierta elite de las autoridades catalanas. Desde su supina ignorancia y la atalaya de sus casas han creído que la integración sería más fácil sin pasar por el idioma castellano.

Son políticos que nunca han viajado a los ghettos de inmigrantes de la Cataluña interior. Vibran con traer inmigrantes mientras no estén cerca de sus casas. Terrassa, Canovelles, Salt no son su territorio. Han elegido a miembros de esa Comunidad pagados, sin su conocimiento, por gobiernos extranjeros para llegar a las más altas esferas de poder en Cataluña. La comunidad marroquí es una buena fuente de información para los Servicios Secretos, no sólo marroquíes, sino españoles, franceses y terceros países. En ese sentido, nada o casi nada pasa sin su conocimiento.

Pocos meses antes de los atentados se recrudeció un conflicto interno en Marruecos. Las denominadas revueltas del Rif [octubre de 2016-2017] . La clase dirigente catalana, que no distingue un desierto de una montaña, apoyó ese movimiento desde sus alas más radicales, CUP,s, ONG varias y extremismos, ante la hilaridad del gobierno marroquí. No entendían que gente, que creían controlada por sus líderes pudieran trabajar contra quien colaborada en su supuesta creación nacional, la catalana.

Pero la comunidad marroquí no sólo informa a sus propios servicios de información. Todo el mundo sabía que había grupos minúsculos dispuestos a dar un salto. Los mecanismos de control eran más o menos laxos según quien los controlara.  Unos se fiaban de unos, y otros de otros. Y cuando ves alguien ha traicionado tu trabajo relajas el control. La información que fluía fluyo menos.

Hay una expresión muy liberal que es “dejar hacer”. Tras años de financiar, ayudar, cooperar, con un fin, podríamos decir malévolo, de gota en gota contra España. Algunos miembros del Servicio Secreto Marroquí pensaron era el momento de cesar esa colaboración con su aliado natural, las elites del gobierno catalán. Más que menos esto era política. La inteligencia catalana, hablamos servicios información, está a años luz incluso de la marroquí y no menos de la española u otras. Esa desconexión significó el secado de fuentes de información.

Algunos servicios consideraron que el tema podía estar en fase de descontrol. Y en ese sentido se actúo contra la casa de Alcanar. El tema había llegado demasiado lejos.

Actuaciones que no fueron consensuadas con las autoridades catalanas, ni elites ni fuente oficiales, y de las que seguramente nunca han sabido ni sabrán por canales habituales. Simplemente se hizo el trabajo que se confirmó ellos no podían hacer. Cataluña, a pesar de sus dirigentes, es Europa. Y 500 muertos en Europa es un precio muy elevado difícilmente justificable.

La casa de Alcanar voló. Como podía haber volado anteriormente, como aviso, cualquier otra casa. No todos estaban dentro, y quizás, parte del puzzle por encajar, no era esa la idea inicial.

Al final las fuentes de información valiosas tienen un precio y nadie quiere prescindir de ellas. Desparecida la casa, desaparecido el explosivo, sólo quedaba controlar los actos personales. Algo complejo. Y aquí se descontroló todo. Unos por no saber qué había pasado. Los mossos confirmaron los temores de ciertos servicios sobre su completa ineficacia e inteligencia, patanes colocados a dedo. Y fueron incapaces de gestionar, ni en intento desesperado por teléfono, una situación extrema. Bien es cierto que ni ellos imaginaron que traería esa derivada.

En ese momento. Funcionaron más las reacciones de las personas, bien por las Ramblas bien por Cambrils, que cualquier ejercicio de control. Cuando tienes alguien descontrolado es muy difícil prevenir y es más fácil actuar sobre los resultados. Las redes de contacto creadas en los años previos a los atentados por el ansia de cierta elite catalana funcionó durante y en el post atentado. De forma consciente o inconsciente algunos no lo vieron venir.

Nadie dió órdenes de atentar. Ni los servicios secretos de Marruecos, ni el CNI, ni la élite catalana, ni otros servicios.

Es más, cuando algunos fueron conscientes que el plan estaba avanzado se decidió neutralizarlo ante la clara evidencia de la incompetencia de los medios locales. Todos lo sabían pero nadie sabía que podía pasar. El mal menor unos 20 muertos en vez de 500. Duro pero cierto.

Cuando todo se dispara toca cerrar las heridas y tapar las fugas. Donde no había integración se habló de integración. La máquina goebbeliana de TV3 fue la encargada de desmitificar con reportajes en Ripoll la situación. En los días siguientes corrieron los miles de amigos con palabras amables hacia los terroristas. Parecían el hijo que todos quisiéramos tener. Y esa realidad aunque sorprenda es cierta. No dejaron de hacer lo que muchos hubieran hecho en una situación extrema. El problema de ellos no fue el click, sino fue el embrollo anterior.

Las actuaciones previas combinadas con una gran situación de excitación y estress, propias de un país europeo, llevaron a un coctel explosivo. Algunos creían que trataban con terroristas experimentados en situaciones extremas. Creyeron lo que habían construido. Aunque al final vieron eran críos espantados. Solo tarde, muy tarde, se dieron cuenta que bajo el cuerpo de terroristas había cierta mentalidad europea. No saber gestionar el pánico y dejarse llevar en una situación complicada.

La élite catalana que había dado cueva junto a los servicios secretos de Marruecos se alarmó y procedió a cerrar filas buscando culpables externos. A los marroquíes tanto les dio. Ya tienen la comunidad más grande de España bien instalada y bajo su control. Al final lo suyo son los negocios y la política. Otros servicios cerraron el tema con un “well done”, valoraron simplemente que alguien fue ineficaz y tuvieron que buscar el mal menor. 20 son menos que 500. En Barcelona, Estambul o Maldivas.

Las fuerzas catalanas quedaron solas para resolver el entuerto. Unos críos se habían descontrolado y sabían más de lo que debía saber. No porque supieran sino porque no sabían. Y no saber en estas historias, o mejor, no saber que sabes es un problema. Realmente, algunos funcionaban a inercia, y sólo uno era bien conocedor de las historias previas al atentado, Younes. Hay que estudiar más el concepto de grupo, de amistad, que el de terrorismo.

Es bien sabido que no eran profesionales. Hacía cosas de amateur como comprar teléfonos en chiringuitos trufados de informadores al servicio de Marruecos. Hablaban de lo que sabían, y a veces, de lo que no sabían. En el fondo no eran conscientes de sus actos. Pero si curiosamente lo fueron de que esos actos acabarían con ellos.

Al final ellos también fueron abandonados. Está historia se podría llamar la “ley de la ventaja”… porque muchos vieron faltas, errores, agresiones, pero dejaron jugar hasta el final. Y al final cuando concatenas ciertas cosas, es cierto nunca mejor dicho, que los culpables se disipan como una niebla matinal de verano.

Será difícil encontrar culpables fuera de los terroristas. Ningún juez ni el de Madrid actual Jose Luis Calama, sustituto del Juez Andreu podrá hacerlo. Aunque si es más cierto que si hay responsables claros por omisión e incitación. Y en esa lista destacan dos nombres, cierta parte de los servicios secretos de Marruecos y cierta parte de la élite política catalana.

Lo peor para los segundos es que algunos son tan ignorantes que ni saben que sin sus actos, acciones, omisiones, esto no hubiera nunca pasado. Y aunque no sean conscientes ellos han hecho posible los atentados de Barcelona y Cambrils. Quizás algunos servicios, las matemáticas son así, se feliciten que en vez de 500 fueran solo unos 20 muertos. Pero al fin, y al cabo en Barcelona, sin su colaboración, la de cierta elite catalana, nunca debió haber uno solo.

Todo acabara en un juicio con unos condenados por terrorismo. Y otra gente viviendo como si nada hubiera pasado. Aunque cuando uno juega a espías no siempre las cosas salen como uno piensa. Y a día de hoy podemos concluir que la actuación Marroquí de “supuesta dejadez” es más razonable, coherente – aunque pueda repugnarnos – que la “colaboración inconsciente de algunos catalanes” con un grupo armado.

FIN HILO

En la fotografía: momento de la segunda explosión en el chalet de Alcanar, a las 17;01 horas del 17 de agosto de 2017. Fotografía: Agustín Chaler, publicada en El País, 26 de agosto, 2017