Las reglas de la cabra en Anika entre libros

En la foto: ¿Sucedió o no sucedió? “Si el propósito final del libro es que el lector se quede con la duda de si lo que se ha contado en sus páginas haya sido cierto, lo ha bordado” (Selin)

“Y volvimos de nuevo a deshacer el camino recorrido, corroborando datos y notas desde los asientos traseros del Toyota, el rey indestructible de las aventuras cuando desaparecen los árboles y hay que recorrer miles de kilómetros, confiando solo en sus doscientos caballos de potencia”

Veiga, Francisco . Las reglas de la cabra (Spanish Edition) (pp. 94-95). Editorial Mankell. Edición de Kindle.

ANIKA entre librosReseña a 22 de febrero, 2021

Autora: Selin

Argumento:

Invierno de 2018. Los servicios de inteligencia españoles intentan evitar un atentado en un país del Asia Central, que podría poner en una situación difícil al gobierno de Madrid. A lo largo del relato se van desvelando los complejos intereses que están detrás de la acción y que desbordan a la capacidad de control de sus autores y ejecutores. Un detallado relato de intriga política inscrito en el género de ficción realista: ¿Pudo haber tenido lugar?

(sinopsis editorial)

Opinión:

“Las reglas de la cabra” es una novela que me ha proporcionado unas sensaciones complejas. Si por una parte es muy interesante y está bien desarrollada, por otra no tiene una lectura fácil por la, a veces, excesiva profusión de detalles, con datos que muestran una observación completa del entorno, pero sin que apenas aporte nada a la trama.

El título de la novela juega con las características del Buzkashi, un deporte ecuestre, un tanto violento, de Asia Central, y también con la definición incluida en el glosario, junto con un puñado de siglas y conceptos que aparecen en el libro, que sería, aproximadamente, una conspiración marginal dentro la geoestrategia mundial, con objetivos poco evidentes y resultados imprevisibles, puesto que son manipulables por las grandes potencias.

La narración sigue por una parte la investigación desarrollada por los servicios secretos españoles sobre un comando terrorista; por otra las propias acciones y movimientos de los integrantes de ese comando. Completan el mosaico algunas escenas anteriores de personajes implicados en la situación actual.

Lo que sí hace la novela en todo momento es describir con gran cantidad de detalles muchos aspectos técnicos, tanto en lo que respecta a las actividades de los terroristas como a las de los investigadores, mientras que tiende a simplificar cuando se acerca o toca lo que podría ser información sensible, sea de operativa antiterrorista, como de localizaciones.

A veces llega a parecer un informe que se habría expurgado, dada la posibilidad de que llegase a políticos con bajo nivel de seguridad, dada la ausencia de algunos descriptivos y, sobre todo, porque los apellidos de los activistas están directamente tachados con un recuadro negro cada vez que aparecerían en el informe original. Y si aparece algún nombre completo relacionado con los activistas, será porque habrá muerto antes de que acabe la historia.

Si el propósito final del libro es que el lector se quede con la duda de si lo que se ha contado en sus páginas haya sido cierto, lo ha bordado. Incluso teniendo en cuenta que puede incluir algún cambio de escenario para evitar que se escape información comprometida. Por otra parte, ha provocado que me pique el gusanillo de leer su novela anterior: “Ciudad para ser herida”, publicada en 2018 y también por Mankell.

Tal como me ha parecido “Las reglas de la cabra” es una buenísima novela con una gran tensión que se mantiene durante la investigación del grupo terrorista. Aunque también reconozco que es un libro difícil, que está ahí, disponible para cualquier persona, pero que sólo llegará a unos lectores, no al gran público.

Selin