Espías paródicos con “Caballo Loco” de fondo

La parodia de la narrativa de espías es todo un subgénero que tiene sus propios autores y títulos estrella y que a menudo amenaza con desbordar, con éxito, al género de las novelas “serias” o ”realistas”. Esto es así porque se ha abusado mucho de unos escenarios y personajes típicos y tópicos que no son tantos. Y no pueden serlo porque las temáticas son forzosamente limitadas y han sido muy explotadas por la literatura (o cinematografía) de masas.

De otra parte, las novelas de espías pueden tener un componente argumental disparatado porque ese es precisamente parte de su atractivo: desvelar el componente disparatado de algunas historias o personajes en la realidad de ese mundo. Algo que queda al descubierto precisamente, en algunas obras de la narrativa memorialística de espías; como, por ejemplo, las de Robert Baer.

Como parodias de calidad cabe citar las del peruano Alejandro Neyra, agrupadas hasta ahora en la trilogía CIA Perú 1985: Una novela de espías (2012); CIA Perú 1985: El espía sentimental (2015); y CIA Perú 1990: El espía innoble (2017).

Abogado y diplomático de profesión y director en la actualidad de la Biblioteca Nacional de Perú, Alejandro Neyra no es un ex agente del DINA o del SINI peruanos, ni un paniaguado a sueldo de una editorial que debe publicar (y vender) cada año un nuevo título clónico. Este autor escribe con el objetivo de diseccionar las reglas del género -en clave de humor tirando a esperpéntico- y, de paso, explicar los intrincados vericuetos de la política peruana ante el desafío que supuso Sendero Luminoso en tiempos de la presidencia del polémico Alan García, apodado “Caballo Loco” por su carrera vital y política desenfrenada, que terminó en suicidio en 2019,

El hilo argumental de las novelas se articula a partir del espía austriaco Malko Linge para el cual “el Perú es un lugar inconcebible”.

“Son las 00 40 a.m. del 1 de enero de 1985. El espía Malko Linge llega al aeropuerto Jorge Chávez. Encuentra un país que celebra la llegada del año nuevo en medio de una feroz crisis económica y la escalada imparable del grupo terrorista Sendero Luminoso. La CIA le ha encomendado proteger al Papa durante su visita al Perú así como cercar al líder terrorista Abimael Guzmán y evitar que la Izquierda Unida gane las elecciones presidenciales. Para ello Linge solo puede confiar en un joven diplomático que acaba de iniciar su carrera en la Cancillería. De esta manera juntos emprenden en medio de un Perú marcado por la violencia política las intrigas electorales y las canciones de Las Chicas del Can la búsqueda del enigmático presidente Gonzalo”.

Las novelas de espías de Neyra están construidas a partir de la reformulación de esquemas tópicos, una y mil veces vertidos y fundidos en las obras del género, práctica diseccionada por Rómulo Torre Toro (Lima, 1987) para la página peruana “Lee por gusto”. Pero, sobre todo, hay un ejercicio de deconstrucción y burla del Malko Linge original, héroe de las novelas de Gerard de Villiers, definido como “el Marqués de Sade del Espionaje”. La parodia se refiere concretamente a la novela La caza del hombre en Perú (1986). En ella, “el príncipe (y espía) Malko Linge, [es] un ser activamente sexual que se encuentra con mujeres activamente sexuales en un mundo de horror y decepción. Me parece que la clave de esta novela (y quizás de toda la obra de De Villiers) es ésta: festejar el encuentro sexual de personas que se lo merecen, frente a las actividades de otras personas, dedicadas a las bajezas más deplorables (narcotráfico, torturas, explotación, terrorismo).
Las novelas de De Villiers han sido criticadas por su machismo, racismo, clasismo, y todo “ismo” que se pueda imaginar. Yo creo que una lectura más interesante de sus novelas es plantearlas como reacciones a un mundo detestable, que evita enfrentar sus limitaciones apelando a lo peor. Malko tiene el antídoto: ¡explosiones sexuales en cadena!
Leer para creer”, se lee en la página “Una plaga de espías”

A pie de la reseña, un lector comentó: “De acuerdo. La acabo de leer. Es brutal, sobre todo si eres peruano (como yo)”

Alejandro Neyla pensó lo mismo y escribió una novela paródica en torno a la obrita de De Villiers que resultó ser más realista que el folletín original.