Diplomacia secreta de emergencia

Beirut (Brad Anderson, 2018) que en España fue estrenada con el título de El rehén, es una película ambientada en uno de los momentos más delicados de la mortífera y caótica guerra civil libanesa (1975-1990): los prolegómenos de la invasión israelí con el consiguiente cerco de la capital que la convirtieran en una especie de “Sarajevo de Oriente Medio”.

El protagonista es un antiguo diplomático americano, Mason Skiles, que algunos años antes pierde a su esposa, libanesa, por la torpeza de un amigo de la CIA. Este hombre, que ha dado la espalda a su pasado, no quiere saber nada de Beirut, donde vivía felizmente antes de la tragedia familiar, pero en 1982 recibe el encargo de regresar para salvar a su amigo, ahora secuestrado por el Frente de Liberación Popular de Palestina (FPLP). Situación que por cierto, se inspira en el caso real del director de la estación de la CIA en Beirut, William Francis Buckley, secuestrado por Hezbollah en marzo de 1984 y ejecutado posteriormente tras sufrir una larga tortura a menos del psiquiatra especializado en interrogatorios, Aziz al-Abub.

El personaje de Mason Skiles está protagonizado por el actor John Hamm, el protagonista de la serie de culto Mad Men. Por lo cual si a veces eso contribuye a descolocar al espectador, por otro lo hace creíble en su papel, puesto que Mason Skiles es un astuto experto en negociaciones difíciles (The Negociator es el título original de la cinta en inglés) lo cual se adecúa bien al carácter de Hamm. Precisamente, lo interesante de Beirut es que se centra en uno de los aspectos poco tratados en la narrativa sobre los servicios de inteligencia: su papel ocasional como diplomáticos paralelos en situaciones especialmente delicadas.

En definitiva, un film correcto, cuyo guión (Tony Gilroy) por esas políticas incomprensibles de las productoras quedó guardado durante 25 años en un cajón hasta que, por fin, alguien decidió llevarlo a la pantalla.

Cabe recordar asimismo, que por temática (el personaje que se redime sacando de apuros al amigo cuya relación rompió) y por escenario (la ciudad de Beirut durante la guerra civil) este film recuerda bastante a la mítica Spy Game (Tony Scott, 2001)